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#PMRunners

Con Diego, Felipe y Andrés a minutos de la largada.

Después de pensarla un par de días me decidí a debutar en la distancia de medio maratón, 21K, en Pucatrihue (San Juan de la Costa, Provincia de Osorno) y no en Frutillar. Adelantar la fecha era sin duda un reto y a la vez una mezcla de nervios y ancias por estar cuanto antes en la línea de partida.

Un día antes de la carrera malestares estomacales me anunciaban que los nervios me acompañarían. Zapatillas, ropa de recambio, fruta, agua y chaqueta por si nos tocaba correr con lluvia. Saldríamos a las 6:30 desde Puerto Montt (en teoría la partida sería a eso de las 10:00 hrs), pasaría a buscar a Diego y Andrés, y luego a Felipe. Dormí a sobresaltos y remal. Sonaba el despertador y era hora de dar inicio a un día que quedaría marcado como el día donde di el salto para empezar a correr 21K.

El viaje hasta Pucatrihue desde Puerto Montt calculamos que debieran ser aproximadamente 2 horas, considerando las pausas que hicimos anduvimos bien con los tiempos, llegamos poco después de las 9:00. El trayecto hasta Osorno sin problemas, algo de lluvia en la carretera, pero bien. De Osorno a la costa cambió la cosa. Camino muy sinuoso, algunos barrancos y mucha curva en algunos sectores. ¿Lo mejor? Mucho verde nos acompañó todo el camino, para mi era sinónimo del entorno que nos acompañaría en el trote.

Última bajada a la caleta de Pucatrihue y me doy por pagado (hasta ahí) por la levantada temprano y el viaje. Una pequeña costanera, dunas, unas olas bastante respetables y una pequeña portada (similar a la de Antofagasta), enfrentamos el túnel que da directamente con la caleta y vemos a los primeros corredores en el punto inicial. Nos estacionamos, hicimos la fila para retirar polera y número (poco más de 1 hora esperando) y ya estamos listos para precalentar.

Pucatrihue

Largada Medio Maratón Pucatrihue – 29-12-2013

Un par de vueltas en lo que sería la línea de partida y de meta, a elongar, explicación de la ruta a recorrer y ya estamos encajonados para dar el “vamos”.  Celular con poca señal, da lo mismo. El cielo que se había mantenido nublado toda la mañana amenazaba con despejar, prefería correr sin sol a esa hora. Dejamos que los que “tirarían” el grupo se coloquen adelante, un poco más atrás nosotros. Diego ajustando su mochila de hidratación. Andrés sacando las últimas fotos. Felipe, el más relajado de los tres, saldría con otro corredor que viajó de Puerto Montt. Quedaban sólo segundos. Equipos de running son fotografiados por sus apoyos. Todos en silencio esperando la largada y se me sale un: ¡VAMOS VAMOS VAMOS! Aplausos y ánimo de corredores y público. Última mirada al reloj, 11:30 horas y…. NOS FUIMOS!

Primer tramo: pasando por el túnel por donde llegamos, camino plano, una pequeña elevación para seguir directo hacia el Puente Contaco y la primera cuesta, de las 3 o 4 que tenía la ruta. Aún podía divisar al primer grupo que comandaba la carrera. Iba en el grupo de los primeros 40 del total de corredores al comienzo de la carrera. Primera cuesta superada sin mayores problemas, piernas bien, ritmo constante. Enfrentando la segunda curva, en la entrada donde estaba un indio de madera que indicaba el viraje hacia Pucatrihue, veo a un compañero con problemas, en el suelo. ¿Estás bien, qué te pasó? ¡Un calambre! ¿Quieres agua, un poco de isotónica? Bueno, me dijo. Casi me vació una de las 4 botellas que llevaba para el tramo. Me dio lo mismo, estábamos a metros del primero punto de asistencia y le aviso que había un corredor complicado, sigo en lo mío y la segunda cuesta me “come” hartas piernas, llego apenas a la cima y sigo. Lo bueno, como dicen, “todo lo que sube tiene que bajar” y aproveché el descenso para respirar profundo y acelerar un poco el paso, a esa hora debía ir a un ritmo de 4:30 minutos/km. En la bajada pasé a unos 3 corredores y quedaba junto con unos 5 más. Llegamos juntos a la entrada del tramo de ripio que debíamos correr (3,3 kilómetros aproximadamente). Aquí me sentí bastante cómodo, el entrenamiento en Puerto Montt en la ruta hacia Coihuín sirvió bastante para preparar el trote sobre tierra y piedras. Pude rebasar a otros cuantos y poco antes de llegar al puente ofrezco nuevamente agua a un corredor que estaba algo complicado, le entrego una de las botellas, bebe y seguimos juntos un rato, me dice: dale nomás, yo retomaré de a poco.

Llegada

Tiempo (No Oficial): 1 hora 54 minutos.

Segundo tramo: comenzábamos la parte media de los 21K y necesitaba hidratarme, me tomé una botella de isotónica de una. A esas alturas el pelotón de avanzada se me había perdido hace rato, tuve que parar para beber, a Felipe tampoco lo veía, iba como avión. A Diego y Andrés no los veía cerca, venían algo más atrás. Al pasar nuevamente por sobre el puente una señora bordeando los 60 años iba de regreso de los 10K, me gritó: ¡vamos vamos! Tremenda la señora. Veía la cuesta otra vez y no debía parar, aunque fuera trotando debía llegar arriba, logrado. Bajada y otra cuesta. El sol no ayudaba mucho, “picaba” fuerte a esa hora. En la segunda de las cuestas largas me alcanza Andrés y me pasa. Iba en su mejor momento, debíamos ir pasando los 15K y le acomodaba esa distancia, llevaba buen ritmo. Me preocupé de no bajar el mío, pero las piernas no ayudaban mucho. Camino de tierra otra vez y lo único bueno del tramo era que tenía mucha sombra y una brisa que entraba por el río. Terminando el tramo de tierra quedaba dar el último aliento. Bebo lo último que me quedaba de isotónica y pido agua para mojarme la cabeza. Intento apurar el paso pero nada, mis piernas no ayudaban. Pasa un corredor de Olimpia Runners de Osorno y me dice: vamos flaco quedan 2 kilómetros y medio, se me arranca y me da el impulso para el último aire. Avanzo y ya puedo ver las dunas, estamos cerca. A paso de tortuga, sin parar, ya voy en la costanera pero ese bendito túnel, que es mi señal de que estamos listos, no aparecía nunca. Veo la “portada”, veo las olas y ese túnel que no aparece. Al fin, ahí estaba. La brisa marina ayudó a mejorar el ritmo en el último kilómetro, entro en el túnel y se paran del otro lado dos vehículos para que pasemos con otro corredor, agradecemos y ya no queda nada… última curva y la línea de meta se va a acercando. Ya no quedan piernas. Gente aplaudiendo, otros sacando fotos y veo a Felipe en la meta inmortalizando la llegada. Abro los brazos, tomo aire y estamos listos. He completado mi primer medio maratón. Me regalo 30 segundos para bajar las pulsasiones, me saludo con Felipe y Andrés. Diego venía agotado a esa hora y la misión ya estaba cumplida. Pucatrihue 2013 quedará grabado en mi medallero emocional.

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